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Estudian discriminación previsional de la mujer en Comisión sobre Superación de la Pobreza

Publicado el 06 de mayo del 2011

Manuel Riesco, vicepresidente de Cenda, planteó a los legisladores que un hombre obtiene hoy aproximadamente un tercio más de pensión que una mujer, con el mismo fondo acumulado.

Un tratamiento discriminativo enfrentarían las mujeres en el actual sistema de Administradoras de Fondos de Pensión (AFP) respecto de los hombres, según denunció ante la Comisión de Superación de la Pobreza de la Cámara de Diputados Manuel Riesco, Vicepresidente del Centro de Estudios Nacionales de Desarrollo Alternativo (Cenda).

Riesco, uno de los ejecutores de la investigación que fue apoyada por la Fundación Ford y ONU Mujer, informó que las mujeres que se mantuvieron en el antiguo sistema, tienen derecho a jubilar a los 60 años con una pensión vitalicia idéntica a la de un hombre de 65 años, con el mismo sueldo y años contribuidos, cualquiera sea su estado civil y número de cargas.

En contraposición, en el sistema de AFPs, un hombre soltero de 65 obtiene hoy aproximadamente un tercio más de pensión que una mujer soltera de 60 años, con el mismo fondo acumulado. Aún si ella renunciara, especificó Riesco en su intervención, a su derecho de jubilar a los 60 años y posterga esta decisión a los 65, la pensión del hombre resulta cerca de un sexto mayor.

Según consta en el estudio entregado por el investigador, en el sistema antiguo dos tercios de los adultos mayores son mujeres y reciben efectivamente sus pensiones; en el actual mecanismo, sólo el 30% las perciben mujeres.

El documento sostiene que las pensiones de ambos sexos del sistema de AFPs resultan significativamente inferiores a las que obtienen personas con sus mismos salarios y años contribuidos, pero que lograron permanecer en el sistema antiguo. La situación reagrava, se indicó, para los casados y quienes tienen más cargas familiares, cuyos beneficios de sobrevivencia se financian con cargo a una rebaja de sus propias pensiones.

“Adicionalmente, los elevados costos de administración del sistema han absorbido cuatro quintas partes de las ganancias obtenidas por los fondos de pensiones, las cuales, por otra parte, se esfumaron en buena medida durante la reciente crisis mundial”, acota el texto.

El estudio sostiene que, dado que el sexo es el único factor por el cual se discrimina al momento de calcular las pensiones, para un mismo fondo, las pensiones de las mujeres resultan necesariamente menores a las de los hombres, dado que tienen en general menos fondos previsionales, jubilan antes y, en promedio, viven más que los hombres.

El Presidente de la Comisión, diputado Lautaro Carmona (PC), dijo que tras conocer estos antecedentes quedaron “impactados” con esta realidad. “Hay un daño que puede llegar a equivaler a un 50% entre hombres y mujeres, habiendo cotizado igual, lo significa una discriminación que tiene sólo como sostén una consideración bastante poco ética, como es la expectativa de vida de las mujeres”, criticó.

Afirmó que llegar a esa medida, parece no presentable como civilización, estimando que, en vez de castigar a la mujer, se le debería recompensar por su aporte natural a la sociedad como madre y educadora de la familia. “Como Comisión vamos a sistematizar nuestras opiniones buscando llegar a un acuerdo que nos incorporen a todos”, precisó.

La diputada María Antonieta Saa (PPD) estimó muy interesante la información entregada y sostuvo que es dramático que las mujeres sólo obtengan un 33% de la pensión que reciben los hombres, frente a las mismas condiciones. Refutó, además, que se considere sólo el factor sexo como discriminación, cuando existen otras alternativas como la sobrevida entre los sectores sociales altos, ya que estudios indican que personas que moran, por ejemplo, en Las Condes, viven nueve años más que los habitantes de comunas más pobres.

Relató que en la exposición pudo conocer el caso específico de dos profesoras que, habiendo tenido el mismo desarrollo profesional, optaron por sistemas previsionales distintos: una permaneció en el mecanismo público, mientras que la otra emigró al de las AFPs. Hoy, la primera saca poco más de un millón de pesos como pensión, en tanto que la segunda recibe sólo 336 mil. “El daño previsional es horroroso”, sentenció.

Para la diputada Andrea Molina (UDI), esta situación no debe continuar. “No puede ser que nosotras seamos discriminadas de esa manera, que no podamos recibir lo mismo que recibe un hombre después de los mismos años de trabajo. Aquí no se trata que seamos unos mejores y otros peores, todos debemos trabajar en conjunto. Somos todos un equipo. Cuando hablamos de familia no hablamos de quien es más importante, la familia es importante para la constitución de la base de una sociedad y ahí es tan importante el hombre como la mujer”, planteó.

Dijo que es fundamental que se invite a la Comisión al Ministro de Hacienda, Felipe Larraín, para que discuta el tema y se vislumbren soluciones. “Tenemos un problema que es real que debemos abordarlo y cambiar esta mirada. Del ámbito legislativo tenemos que trabajar con el Ejecutivo para ver de qué forma ellos pueden generar los cambios”, señaló.