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Francisco Labbé justificó cifras de Censo 2012 y reafirmó que cambio metodológico no fue objetado

Publicado el 27 de agosto del 2013

En su testimonio escrito, hoy liberado por la Comisión Investigadora de la Cámara, el ex director del INE ahondó en contradicciones respecto de lo expresado por la comisión asesora externa y por los funcionarios del organismo, quienes aseguran que la otrora autoridad fue advertida de las fallas y problemáticas, tanto del cambio de sistema de sondaje, como en la realización del mismo.

Una férrea defensa a la labor realizada en torno al Censo 2012 efectuó en su testimonio escrito el ex director del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), Francisco Labbé, justificando tanto las cifras obtenidas en la muestra como el cambio de metodología de medición, el cual aseguró no fue objetado por ninguna instancia.

Según indicó Labbé en su declaración, hoy liberada por la Comisión Investigadora del INE, instancia que preside el diputado Juan Carlos Latorre (DC), existía al interior de la institución preocupación sobre la modalidad de censo que se debía implementar y sostuvo que había concordancia (no especifica quienes participan de este consenso) en las dificultades de repetir un censo de hecho, es decir, aquella medición que se realiza considerando el lugar de pernoctación de la noche anterior.

Informó que, una vez tomada la decisión de implementar un censo de derecho (se toma en cuenta la residencia fija de la persona), él consideró oportuno invitar al INE a técnicos especializados, entre ellos Magda Ruiz, coordinadora y asesora del Área de Demografía e Información del Centro Latinoamericano de Demografía (CELADE) y miembro de la comisión de expertos que criticó posteriormente el trabajo efectuado en el Censo 2012. “No recibimos reparos de ninguno de los consultados para realizar este proceso censal, aunque nos hicieron ver que había que ser cuidadosos con el cambio de concepto”, recalcó.

Luego, afirmó que la decisión de cambio de modalidad de censo “se consensuó con los jefes superiores del INE que conformaban el Comité de Dirección y con los miembros del Comité del Censo y para todos esta idea fue muy bien recibida y aprobada ya que simplificaba el levantamiento y toda la operación logística de este mega proyecto”.

Recalcó que “se hizo una adaptación del cuestionario y se corroboró que el levantamiento del precenso no iba a obstaculizar el cambio de censo, ya que la información que se registraba permitía un cambio de censo sin ningún inconveniente”. Además, agregó, se demostró en el momento que no era necesario realizar un censo piloto porque la mayor parte de las actividades que se chequeaban ya estaban salvaguardas, en particular, la capacitación, la logística, la prueba de cuestionario y el sistema de control.

Dijo que, adicionalmente, se realizaron varias pruebas del cuestionario y se midieron tiempos de respuesta y planteó que la única actividad donde el INE no contaba con experiencia que otorgara seguridad era el reclutamiento de los quince mil censistas que se necesitaban, por lo cual se optó por contratar los servicios de la empresa externa Trabajando.com.

“Con toda la información que se había obtenido y el consenso logrado en la institución, se les presentó a las autoridades políticas la posibilidad del cambio, lo que fue aceptado, oficializándose el cambio a través de la Comisión Censal, el 14 de septiembre del 2011”, precisó.

Respecto de las cuestionadas cifras del Censo 2012, el ex director explicó que la cifra total (16.634.603) se descompone de la siguiente forma: 15.758.929 personas efectivamente censadas; 583.423 corresponde a población imputada de viviendas con moradores ausentes; y 292.423 representan a la población estimada de viviendas no logradas, calculadas sobre la base del crecimiento de las viviendas.

Francisco Labbé presentó en su testimonio varias citas buscando apoyar técnicamente este último levantamiento de población, sin embargo, cabe señalar que en ninguno de los textos se menciona una fórmula que autorice un cálculo sobre la base del crecimiento de viviendas. Ellos sólo refieren a la imputación de población en viviendas con moradores ausentes, es decir, aquellos hogares que efectivamente se visitaron, pero en los cuales no se encontró alguien hábil para responder el cuestionario.

Esta fue una de las mayores críticas presentadas tanto por la comisión de expertos como de los funcionarios de la institución. “Eso no es para nada, aquí o en otra parte, una práctica admisible en encuesta”, recalcó Osvaldo Larrañaga, de la comisión de expertos. “El señor Labbé hizo una imputación que no tiene respaldo técnico alguno, que no hace ningún país en el mundo”, enfatizó Andrés Bustamante, jefe del Departamento de Estudios Sociales del INE.

Bustamante también sostuvo que varios testimonios apuntan a que los asesores directos de Labbé, Mariana Alcérrica y Eduardo Carrasco (jefe del proyecto Censo), en concordancia con otros funcionarios, le manifestaron su oposición a ese sistema de imputación, lo que no fue considerado por el ex director.

Pero esta no es la única controversia que expresó Labbé con los testimonios emitidos ante la Comisión Investigadora por los funcionarios y los miembros de la comisión de expertos. Estos afirmaron que el cambio de metodología fue comunicado como una decisión ya tomada hacia finales de agosto de 2011. Además, indicaron que sí hubo reparos, entre ellos, la necesidad de ampliar el presupuesto y el plazo de preparación y de efectuar pruebas pilotos.

El testimonio de Labbé también choca con las críticas vertidas al proceso censal. Para el ex director, los problemas puntuales que fueron apareciendo se monitorearon y se solucionaron en forma rápida y apropiada. Sin embargo, no da cuenta en su declaración de las acusaciones que indican que faltó o, incluso, fallo en algunas regiones la capacitación de los censores; y que durante la realización del censo ya se advertía una alta omisión.

Francisco Labbé también hizo referencia a la incorporación de un conjunto de funcionarios y asesores directos durante su permanencia en la dirección del INE y, en particular, para la realización del Censo 2012. Entre estos se menciona la confirmación como jefe de gabinete a Raúl Sepúlveda, quien se venía despeñando en el cargo desde la anterior administración; la entrada como asesores de Mariana Alcérreca, en gestión, y de Sebastián Mathews, en comunicaciones y relaciones públicas (luego éste último se haría cargo del Departamento de Comunicaciones); el nombramiento de Eduardo Carrasco como jefe del censo; la contratación de Antonio Hartmann y la incorporación ad honorem de Maximiliano Raide, primero para ayudar en el reclutamiento del personal censal, en 2011, y, luego, tras el cambio de metodología, para participar en el Departamento de Comunicaciones.

En la sesión, los diputados PPD Ramón Farías y Felipe Harboe y DC Juan Carlos Latorre y Gabriel Silber defendieron la importancia de hacer público el testimonio de Francisco Labbé y coincidieron en la necesidad de convocar al ex director a la Comisión con el objeto que aclare varios de los puntos de la investigación.

“De una primera aproximación queda en evidencia que no basta como comparecencia ante la Comisión (el documento escrito) y por eso que ya se adoptó el acuerdo que, inmediatamente después de su análisis, el señor Francisco Labbé va a ser invitado a declarar ante la Comisión. Yo debo dejar constancia que no se ha negado a participar. Su abogado señaló que él encontraba que se le daban garantía como para poder asistir a la Comisión y que lo único que solicitaba era que su primera comparecencia fuera a través de documento escrito, lo que ha ocurrido y formalizado en el día de hoy”, acotó el diputado Latorre.