Noticias

Iglesia Católica llamó a soñar con un país reconciliado y a poner la mirada en el bien común del país

Publicado el 18 de septiembre del 2013

En el Te Deum Ecuménico, Ricardo Ezzati pidió al mundo político escuchar a los marginados y excluidos y focalizar su atención en los más vulnerables del país, en los discapacitados y en los adultos mayores. Además, planteó que un país sabio, que integra sus heridas y desencuentros, es capaz de inaugurar una democracia más exigente y cualitativa. Los diputados valoraron el llamado y concordaron en la necesidad de llevar al Congreso las bases de un mayor entendimiento, diálogo y respeto mutuo.

Un fuerte llamado a la unidad, a la reconciliación nacional y a poner el bien común del país por sobre las visiones individuales, efectuó esta mañana el Arzobispo de Santiago, monseñor Ricardo Ezzati, en el tradicional Te Deum Ecuménico por la patria, ceremonia que fue encabezada desde el mundo político por el Presidente de la República, Sebastián Piñera, y por los titulares del Senado, Jorge Pizarro; de la Cámara de Diputados, Edmundo Eluchans; y de la Corte Suprema, Rubén Ballesteros.

La ceremonia comenzó formalmente con la llegada del Primer Mandatario, poco después de las 11:00 hrs. El acto continuó en sus puntos centrales con la liturgia de la palabra, por parte de Humberto Lagos, director de la Sociedad Bíblica Chilena; la proclamación del evangelio, por parte de monseñor Sergio Abad, Arzobispo Metropolitano de la Iglesia Ortodoxa del Patriarcado de Antioquía; la homilía de monseñor Ezzati; la “promesa de Chile”; la acción de gracias, expresada por diversas personalidades y miembros de otras iglesias; y la adhesión de las comunidades judía y musulmana a la oración por Chile.

Si bien el mensaje de unidad y reconciliación estuvo presente en todo el acto litúrgico, fueron las palabras de monseñor Ezzati las que marcaron, como era de esperar, el llamado al mundo político y social chileno, especialmente enmarcado en las últimas tensiones gestadas en torno a la conmemoración del golpe militar del 11 de septiembre de 1973.

Ricardo Ezzati resaltó en su homilía que, “como no hay futuro sin memoria, el presente nos brinda la oportunidad de dolernos de nuestros desencuentros, pasados y recientes”, acotando luego, que los diversos fragmentos de la historia delatan también el deseos de llegar a una historia única y depurada de lo sucedido.

El Arzobispo reconoció las tensiones naturales en períodos de campaña electoral y el cuestionamiento que surge desde la ciudadanía a la institucionalidad nacional. “La desigualdad económica y de oportunidades parece un mal endémico difícil de corregir, condenando a la exclusión injusta y a la invisibilidad a varios colectivos sociales”, acotó.

En este contexto, monseñor se alineó con la propuesta del Comité Permanente de la Conferencia Episcopal de Chile y sostuvo que el camino para una vida digna y una convivencia humanizante es la verdad, la justicia y la reconciliación. Afirmó que lo importante no está en fijar la mirada en lo propio, sino en el bien común nacional y recalcó que “los países que tienen la sabiduría de integrar e incluir sus heridas y desencuentros, son ciertamente capaces de inaugurar una democracia más exigente y cualitativamente más robusta”.

Consideró que frente a la atención manifestada por actores políticos y sociales que vuelven a juzgar el pasado, se percibe la imperiosa necesidad de concentrase en los temas fundamentales del presente y del futuro, como la educación, la salud, la familia y la previsión, para establecer plataformas firmes de justicia, con pies de hierro.

Planteó que la seriedad de la acción política y social requiere de otros métodos y la credibilidad de sus agentes, de otros plazos, llamando a actuar con un perfil nacional y colectivo y no individual o partidista.

Sostuvo que los pilares objetivos del bien común se debilitan y deterioran con la reiteración de las sospechas y las descalificaciones y pidió poner atención a las expresiones de los “indignados” o “movilizados”, que se manifiestan mientras muchos permanecen indiferentes.

“Entre los marginados y excluidos de la mesa del progreso están los adultos mayores. Se han dado pasos, pero no basta; sobre todo teniendo en cuenta la mayor longevidad de los chilenos”, comentó.

Dijo que también se debe asistir a las personas con discapacidades, que representan un 12,9% de la población del país, y a “aquellos jóvenes y niños de quienes el Estado aún no se ha hecho cargo de manera justa y eficiente”. “¿No es pensable un pacto social entre el Estado y la sociedad civil para afrontarlos? Nuestra sociedad no será sana mientras no los enfrentemos como es debido”, sentenció.

En su discurso, Ezzati también solicitó a la juventud a seguir haciendo aportes al bien común, pero siempre a través de medios “no violentos”, a rostro descubierto y sin piedras en las manos.

Finalmente, aunando en su mensaje a obispos y pastores de Iglesias hermanas y a quienes representan a las comunidades judía y e islámica, el Arzobispo de Santiago llamó a soñar con un país en que las personas estén exactamente en el centro de nuestra preocupación y de nuestro quehacer; en el que no exista la discriminación; en que se sea más fraterno con los más vulnerables y discapacitados; soñar con que Chile sea, en verdad, una mesa para todos. “¡Soñemos con un país reconciliado! ¡Soñemos con un país esperanzado!”, enfatizó

Reacciones

El Presidente de la Cámara, diputado Edmundo Eluchans (UDI), destacó que todo Chile esperaba que el Arzobispo de Santiago convocara al país a un ánimo de buena convivencia nacional, hecho que finalmente aconteció hoy. “Lo que ha hecho monseñor Ezzati es convocarnos a todos los que estamos en política a que actuemos con mayor unidad. Él nos habló de erradicar la desconfianza; nos habló de diálogo, de renovar la política, en definitiva, nos dejó tarea para la casa para los que estamos en política. Él nos dejó un mensaje que nos obliga a trabajar en unidad”, precisó.

Estimó que hay muchas cosas que deben recogerse del mensaje de la Iglesia y que, en definitiva, deben contribuir a la unidad del país. “Él nos convoca a mirar el futuro y yo creo que eso es importante que lo hagamos, incluso habló que el ropaje institucional podía quedarnos estrecho. Yo creo que nos está diciendo que nosotros debemos estar permanentemente revisando si nuestras instituciones están a la altura de lo que nuestro país necesita. Y eso hay que tomarlo en serio y yo estoy muy comprometido”, enfatizo.

El subjefe de bancada de diputados RN, Pedro Browne, valoró el llamado de monseñor Ezzati a la unidad, donde tiene que estar presente el perdón, pero también la justicia, la verdad y la reconciliación en el país. “Acojo en un 100% el discurso de monseñor Ezzati y esperemos que no sea sólo un discurso, sino que seamos capaces de aplicarlo todos en nuestros distintos ámbitos de actuación y en la contingencia nacional”, comentó.

Además, resaltó que la tarea pendiente para el Parlamento es lograr el diálogo y el entendimiento y ”demostrarle al país que, más allá de las diferencias políticas, hay un espíritu de convivencia que tiene que prevalecer”.

Para el diputado Enrique Accorsi (PPD), el llamado de la Iglesia fue muy positivo. Reconoció que el diálogo hace mucha falta al país y consideró que el contexto de las próximas elecciones es una buena oportunidad para que el entendimiento aumente, se abran los corazones y se tenga una patria más unida. “Hay que abrir el diálogo, el mensaje fue directo al grano, así que creo que va a ser muy bien acogido por las diputadas y diputadas de nuestro Congreso”, planteó.

El diputado Patricio Melero (UDI) recalcó que la Iglesia Católica insiste en el diálogo y en el tema de las confianzas como elementos fundamentales para el entendimiento. Recordó que monseñor Ezzati llamó a un pacto social que obliga a que todos hagan su mayor esfuerzo para ponerse de acuerdo en los grandes desafíos que todavía el país tiene, para combatir la inequidad y para generar más justicia.

“Cuando monseñor Ezzati llama a este pacto social, nos llama a los parlamentarios y al Congreso Nacional a saber colaborar en la formación de las leyes y a no defraudar esas expectativas. Entender que las leyes otorgan derechos y deberes a los ciudadanos y nos pone a nosotros en la responsabilidad de saber, a través de la ley, construir una sociedad más justa, con mayor inclusión social, mayor participación, justicia, crecimiento y desarrollo futuro”, puntualizó.