Noticias

Urgen ratificación de Protocolo sobre acceso a recursos genéticos y participación justa en beneficios derivados de su uso

Publicado el 06 de junio del 2016

El protocolo de Nagoya fue suscrito en el año 2010, sin que aún sea ratificado por Chile, lo que a juicio de los diputados promotores de la solicitud, es necesario para un sano equilibrio de derechos.

La Sala de la Cámara acordó solicitar a la Presidenta de la República, ratificar el "Protocolo sobre acceso a los recursos genéticos y participación justa y equitativa en los beneficios que se deriven de su utilización al Convenio sobre la diversidad biológica, Protocolo de Nagoya".

El proyecto de Resolución 582, fue presentado el 10 de mayo por los diputados Miguel Ángel Alvarado (PPD), Rodrigo González (PPD), Vlado Mirosevic (PL), Raúl Saldívar (PS), Joaquín Tuma (PPD), Daniel Farcas (PPD), Alejandra Sepúlveda (Ind) y Ramón Farías (PPD), y aprobado por 88 votos a favor y 5 abstenciones, en la sesión de Sala del 1 de junio.

Los legisladores precisan que la ciencia y la tecnología han jugado un papel fundamental en la transformación y uso de las riquezas biológicas en actividades comerciales, en la ingeniería genética y la biotecnología, permitiendo transformaciones y usos más eficientes.

Además, más del 80% de las patentes en el mundo, concedidas o en trámite, respecto de las invenciones biotecnológicas se encuentran bajo el control de empresas de Estados Unidos, Europa o Japón.

Sostienen que un ejemplo que afecta a nuestro país es el caso del hongo Rapamune, típico de la Isla de Pascua, del cual se extrae una droga llamada rapamicina, considerada como el mejor inmunosupresor para evitar y prevenir el rechazo de órganos en pacientes trasplantados. Sin embargo, este se encuentra patentado por la empresa farmecéutica Wyeth Pharms Inc. desde 1999.

Añaden que estas patentes buscan privatizar de manera directa o indirecta recursos y conocimientos provenientes de nuestra diversiodad biológica, y critican el rol poco activo que ha tenido al respecto el país, ya que cualquier investigador puede venir a Chile, obtener y sacar cualquier material genético, y posteriormente estudiarlo para generar una patente.

Por ello, consideran que Chile debe hacer suyo el patrimonio genético, radicado en las especies vegetales y animales y que no puedan ni deban ser patentados ante terceros estados -y menos transnacionales-, y cualquier uso sea sobre el marco dado por la Convención sobre diversidad biológica.

Esta normativa fue ratificada por Chile en 1995 y es el único instrumento internacional que aborda de manera exhaustiva la diversidad biológica. En ese marco, en 2010 se adoptó el Protocolo de Nagoya citado en esta resolución, que proporciona una base sólida para dar mayor certeza y transparencia jurídica tanto a proveedores como usuarios de recursos genéticos.

Además de promover el uso de estos recursos, fortalece las oportunidades para compartir justa y equitativamente los beneficios, generando incentivos para usar de manera sostenible sus componentes, contribuir a la diversidad biológica, el desarrollo sostenible y el bienestar humano.